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Andy Goldsworthy es un artista británico que comento Rafa en clase, realiza obras de land-art utilizando siempre los materiales que encuentra en el lugar de intervención. Viendo el documental basado en su trabajo, Rivers and Tides (Ríos y Mareas), encontramos algunas ideas para trabajar con el agua en Punta Palomas y que también pueden interesar a otros grupos.

Aquí dejo el enlace para la descarga del documental, merece la pena verlo, esta inglés con subtítulos en español.

http://www.megaupload.com/?d=3ZAS04JL

(La parte comprendida entre el 1h,03m,30 y 1h:06m es la que hemos utilizado como referencia más directa por su forma de entender el fluir del agua mediante una linea formada por hojas que en nuestro caso serán bolsas)

Y aqui un video con cortes del documental.

Julio Cortázar, protagonista/jugador del anterior post-persecución, tradujo los relatos de uno de los maestros del relato del siglo XIX, el norteamericano Edgar Allan Poe. El relato El Hombre de la Multitud de 1840 es una pieza clave en la comprensión de la ciudad tal y como hoy la conocemos: sus masas/multitudes, la consecuente condición anónima, la fascinación por lo infinito de sus movimientos.

Después de varios meses de enfermedad, me sentía convaleciente y con el retorno de mis fuerzas, notaba esa agradable disposición que es el reverso exacto del ennui; disposición llena de apetencia, en la que se desvanecen los vapores de la visión interior y el intelecto electrizado sobrepasa su nivel cotidiano… El solo hecho de respirar era un goce, e incluso de muchas fuentes legítimas del dolor extraía yo un placer. Sentía un interés sereno, pero inquisitivo, hacia todo lo que me rodeaba.

Los extraños efectos de la luz me obligaron a examinar individualmente las caras de la gente y, aunque la rapidez con que aquel mundo pasaba delante de la ventana me impedía lanzar más de una ojeada a cada rostro, me pareció que, en mi singular disposición de ánimo, era capaz de leer la historia de muchos años en el breve intervalo de una mirada.

En ese estado de sobreexcitación de la mirada/percepción en la que cualquier cosa cobra sentido,  la observación minuciosa pero estática, en la que el único movimiento es el de la multitud que se dibuja y mueve detrás de las ventanas, da paso, gracias a un rostro y la “singularidad de su expresión“, al movimiento obligado. Desde ese instante es el extraño el que va a dirigir la observación.

«¡Qué extraordinaria historia está escrita en ese pecho!», me dije. Nacía en mí un ardiente deseo de no perder de vista a aquel hombre, de saber más sobre él. Poniéndome rápidamente el abrigo y tomando sombrero y bastón, salí a la calle y me abrí paso entre la multitud en la dirección que le había visto tomar, pues ya había desaparecido. Después de algunas dificultades terminé por verlo otra vez; acercándome, lo seguí de cerca, aunque cautelosamente, a fin de no llamar su atención.

Es la promesa de resolver un misterio, la que impulsa el movimiento, es la historia que esconde el desconocido en su caminar y hacer en la ciudad el que tira del perseguidor, que se ve arrastrado sin remedio…

A continuación tenéis el relato completo, acción recomendada: Ctrl+P


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JULIO CORTÁZAR – MANUSCRITO HALLADO EN UN BOLSILLO, en Los Relatos I, Ritos

…ahora no podían hacerme nada, el juego iba a recomenzar como tantas otras veces pero con solamente Marie-Claude, el lunes bajando a la estación Couronnes por la mañana, saliendo en Max Dormoy en plena noche, el martes entrando en Crimée, el miércoles en Philippe Auguste, la precisa regla del juego, quince estaciones en las que cuatro tenían combinaciones, y entonces en la primera de las cuatro sabiendo que me tocaría seguir a la línea Sèvres-Montreuil como en la segunda tendría que tomar la combinación Clichy-Porte Dauphine, cada itinerario elegido sin razón especial porque no podía haber ninguna razón, Marie-Claude habría subido quizá cerca de su casa, en Denfert-Rochereau o en Corvisart, estaría cambiando en Pasteur para seguir hacia Falguière, el árbol mondrianesco con todas sus ramas secas, el azar de las tentaciones rojas, azules, blancas, punteadas; el jueves, el viernes, el sábado. Desde cualquier andén ver entrar los trenes, los siete u ocho vagones, consintiéndome mirar mientras pasaban cada vez más lentos, correrme hasta el final y subir a un vagón sin Marie-Claude, bajar en la estación siguiente y esperar otro tren, seguir hasta la primera estación para buscar otra línea, ver llegar los vagones sin Marie-Claude, dejar pasar un tren o dos, subir en el tercero, seguir hasta la terminal, regresar a una estación desde donde podía pasar a otra línea, decidir que sólo tomaría el cuarto tren, abandonar la búsqueda y subir a comer, regresar casi enseguida con un cigarrillo amargo y sentarme en un banco hasta el segundo, hasta el quinto tren. El lunes, el martes, el miércoles, el jueves, sin arañas porque todavía esperaba, porque todavía espero en este banco de la estación Chemin Vert, con esta libreta en la que una mano escribe para inventarse un tiempo que no sea solamente esa interminable ráfaga que me lanza hacia el sábado en que acaso todo habrá concluido, en que volveré solo y las sentiré despertarse y morder, sus pinzas rabiosas exigiéndome el nuevo juego, otras Marie-Claudes, otras Paulas, la reiteración después de cada fracaso…


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Os dejo esta referencia para los que estáis trabajando con arquitecturas textiles:

Frei Otto: Pabellón en Colonia (1957) y Pabellón alemán para la Expo de Montreal (1967)

Pabellón en Colonia. 1957